ISRAEL MFA
 
Visit of Pope to Israel     Español     El Antiguo y el Nuevo Testamento

El Antiguo y el Nuevo Testamento

 

Dr. Roni Kedmi

El libro sagrado del pueblo judío se denomina en hebreo TANAJ, palabra compuesta por las siglas de sus partes: Torá (Ley o Pentateuco), Neviím (Profetas) y Ketubim o Ketuvim (Escritos o Escrituras). En ese libro, la Biblia hebrea o Antiguo Testamento, se mencionan varios pactos o alianzas (Britot) acordados entre Dios y los israelitas:

1) El pacto (brit) con Noé (Génesis 9:8-17) en el que Dios promete a Noé que no exterminará a la Humanidad en un diluvio. Este es un pacto unilateral que fue cumplido por Dios: “Me acordaré del pacto que he establecido con ustedes y con todos los seres vivientes. Nunca más las aguas se convertirán en un diluvio para destruir a todos los mortales” (versículo 15).

2) El pacto con Abraham (Génesis 12, 15) en que el Señor promete la tierra de Israel a los descendientes de Abraham (aún llamado Abram). “En aquel día el Señor hizo un pacto con Abram. Le dijo: A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el gran río, el Éufrates. Me refiero a la tierra de los quenitas, los quenizitas, los cadmoneos, los hititas, los ferezeos, los refaítas, los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos“(15:18-21).

3) El pacto con Moisés (Éxodo 19-31; Deuteronomio 26-30) en que el Señor promete a los israelitas la condición de Pueblo elegido, siempre que le obedezcan. Este pacto es bilateral. Si el pueblo infringe las condiciones del pacto, será castigado por Dios: “Y tú volverás a obedecer al Señor y a cumplir todos sus mandamientos, tal como hoy te lo ordeno.” (Deuteronomio 30:8).

4) Pacto con el sacerdote Finés y sus descendientes (Números 25:10-13) en que el Señor promete el sacerdocio eterno a él y sus descendientes. “Dile, pues, a Finés que yo le concedo mi pacto de comunión, por medio del cual él y sus descendientes gozarán de un sacerdocio eterno, ya que defendió celosamente mi honor e hizo expiación por los israelitas” (Números 25:12-13).

5) Pacto con David y sus descendientes (2º de Samuel 7:8-16) en que Dios promete el reino a David y sus descendientes: "Cuando tu vida llegue a su fin y vayas a descansar entre tus antepasados, yo pondré en el trono a uno de tus propios descendientes, y afirmaré su reino. Será él quien construya una casa en mi honor, y yo afirmaré su trono real para siempre. Yo seré su padre, y él será mi hijo. Así que, cuando haga lo malo, lo castigaré con varas y azotes, como lo haría un padre. Sin embargo, no le negaré mi amor, como se lo negué a Saúl, a quien abandoné para abrirte paso. Tu casa y tu reino durarán para siempre delante de mí; tu trono quedará establecido para siempre."  (2º de Samuel 7:12-16)

6) Un nuevo pacto (Jeremías 31:31-34; Ezequiel 36:26). Dios promete concertar con el pueblo de Israel un nuevo pacto (o nueva alianza), distinto del acordado con Moisés, pues aquél no ha sido cumplido. “Vienen días  - afirma el Señor - en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá. No será un pacto como el que hice con sus antepasados el día en que los tomé de la mano y los saqué de Egipto, ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo  - afirma el Señor. Éste es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel - afirma el Señor-: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: "¡Conoce al Señor!”, porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán - afirma el Señor. Yo les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus pecados” (Jeremías 31:31-34).

En la Segunda Epístola a los Corintios, Pablo se declara servidor de un “Nuevo pacto” (en hebreo Brit Jadashá, el nombre que se da al Nuevo Testamento) y designa a las palabras de Moisés como el Antiguo pacto (en hebreo Brit Yeshaná). “Sin embargo, la mente de ellos se embotó, de modo que hasta el día de hoy tienen puesto el mismo velo al leer el antiguo pacto” (2 Corintios 3:14). De aquí que los libros canónicos que componen el TANAJ se denominan el Antiguo pacto o comúnmente Antiguo Testamento: “Al llamar «nuevo» a ese pacto, ha declarado obsoleto al anterior; y lo que se vuelve obsoleto y envejece ya está por desaparecer” (Epístola a los Hebreos 8:13).

Los libros del Antiguo Testamento constituyen la primera parte de la Biblia o Sagradas Escrituras para los cristianos. La segunda parte o Nuevo Testamento (en hebreo Brit Jadashá o nuevo pacto por el concertado con Dios después de la Crucifixión) se ocupa de la vida y la doctrina de Jesús, los hechos de los apóstoles y el Apocalipsis. “Pero el servicio sacerdotal que Jesús ha recibido es superior al de ellos, así como el pacto del cual es mediador es superior al antiguo, puesto que se basa en mejores promesas” (Hebreos 8:6) y “Por eso Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que los llamados reciban la herencia eterna prometida, ahora que él ha muerto para liberarlos de los pecados cometidos bajo el primer pacto” (Hebreos 9:15)

Según la doctrina cristiana, los personajes y acontecimientos del Antiguo Testamento se interpretan como anuncios o símbolos de los sucesos relatados en el Nuevo Testamento y relacionados con la vida de Jesús. Así es que el Antiguo Testamento es visto como prefiguración del Nuevo, por ejemplo, el sacrificio de Isaac como símbolo de la Crucifixión. Según esta perspectiva, los temas del Antiguo Testamento son representados en el arte cristiano.

E-mail to a friend
Print the article
Add to my bookmarks
Also available in
  English
  German
  French
  Portuguese
  Hebrew
  Italian
  Arabic
  Polish
   
 
   
 
     Hebrew     
 
© 2008 Israel Ministry of Foreign Affairs - The State of Israel. All rights reserved.   Terms of use   Use of cookies